viernes, julio 06, 2007

Historias de Zurich (1): Giacometti.


Aufbruch zur avantgarde.

Esto no es un blog de viajes, tan sólo pretende ser un blog para aficionados al arte. Pero cuando uno hace turismo cultural (en realidad una tapadera para atrapar vampiros y seguir la estela de Kate Beckinsale) la cosa se complica y el blog puede aparentar lo que no es o al menos lo que no pretende ser. Llegué a Zurich tras 36 horas de viaje y dos noches sin dormir -no hay nada como unas vacaciones para descansar del estrés laboral. Tras recorrer a pie cuatro kilómetros buscando el hotel y admirar las calles desiertas de la ciudad a primera hora de la mañana empecé a cuestionarme si realmente Zurich era la ciudad de los vampiros y si yo tenía una misión en este mundo diferente a la de hacer el ridículo con cada idea que me venía a la cabeza. Después de asearme y de cambiarme de ropa me fui directo a la Kunsthaus, el Museo Nacional de Suiza, es decir, la galería más importante del país. Allí me esperaba un exposición sobre Giacometti que por sí sola justificaba tan largo viaje. Esperaba largas colas para entrar ya que era miércoles y ese día de la semana el museo ofrece entrada gratuita. No es que no hubiera cola de turistas ávidos de cultura y conocimiento artístico de primera fila, es que no había ni un alma. Entré dudando de si me habría equivocado de edificio. Bueno, el museo es una maravilla. La exposición de Giacometti guardaba varias sorpresas como por ejemplo un autorretrato de 1921 de aires cezannescos, o unas composiciones en bronce tituladas Manos de 1927 que presentan una morfología cubista y un equilibrio increíbles, además de sus típicos retratos recurrentes en los que los rostros de los retratados quedan desdibujados por las miles de correcciones efectuadas, en definitiva, desdibujados por el exceso de dibujo, y además de sus figuras desgarabadas y simpáticas que "caminan" por las salas como si la historia no fuera con ellas. Una exposición muy completa que me dejó la sensación de que el mejor alimento para el ser humano -no había comido desde el día anterior ni dormido en dos días- es claramente el espiritual. Por lo demás el museo alberga una colección espectacular de toda la historia de la pintura, pero donde habría que mencionar sobre todo a los suizos Füssli, Hodler y Böcklin, más por cuestiones patrióticas que de mérito artístico. Muy llamativos me resultaron los cuadros de Cy Twombly (foto izquierda) que como siempre, me dejaron huella, y también fue una sorpresa encontrarme con unos nenúfares de Monet (foto abajo), el gran genio, que me retrayeron ineludiblemente al museo Orangerie de París. Conforme recorría solitario las salas de arte contemporáneo una señora caminaba préstamente y emitiendo unos bufidos al parecer incontrolados a la vez que hacía gestos de desaprobación con ambos puños. La vi pasar varias veces por mi camino y en alguna ocasión llegué a asustarme ya que temí un ataque esquizofrénico sin duda provocado por la inaptabilidad a masivas muestras de belleza. Finalmente los guardias de seguridad la persiguieron por todo el museo y desconozco el fin de esta anécdota, pero todo parecía indicar que aquel museo se hallaba vacío por dos causas, una porque a la gente le importaban un pito las maravillas que allí se escondían, y otra porque la gente a quienes le interesaban esas maravillas sabían del riesgo que existía de enloquecer paseando por sus salas. El título de la exposición de Giacometti era sintomático: En camino hacia la vanguardia, o punto de partida hacia la vanguardia. Como si lo que precede inmediatamente a la vanguardia no fuera aún vanguardia, como si ese camino proviniera de formas de expresión aceptadas hasta que llega el momento en que se convierten directamente en vanguardia, es decir, Giacometti convivió artísticamente con esa disyuntiva, en esa frontera mejor dicho, se dirigió a la vanguardia toda su vida, su campo de acción fue ese camino, como si la propia transición fuera el objetivo artístico, un desprenderse sin desprenderse del arte oficial, y por eso su obra siempre será novedosa y perturbadora.

2 comentarios:

ESPASUA dijo...

Te deseo una buenas vacaciones, gracias por la información, por cierto ¿dejan de hacer fotos dentro del museo?, bueno ya hablaremos.
Un abrazo
Espasua

k dijo...

gracias, josé pedro. En este museo dejaban hacer fotos sin flash en la colección permanente no así en las exposiciones temporales como la de giacometti. En galerías de arte moderno como la migros o la kunsthalle no dejan hacer fotos. Tampoco puedes hacer fotos en el landesmuseum, algo así como el museo histórico de Suiza que es una maravilla, pero sí en el museo etnológico Rietberg de arte oriental y precolombino que es otra maravilla,
saludos