sábado, mayo 18, 2013

El viaje a Túnez de Klee y Macke (y Moilliet).


Macke y Klee al fondo.
 El viaje a Túnez realizado en 1914 por los tres pintores, Paul Klee (Münchenbuchsee, 1879-Muralto, 1940), August Macke (Meschede, 1887-1914) y Louis Moilliet (Berna, 1880-Vevey, 1962), pasa por ser uno de los hitos más importantes en la historia del arte del siglo XX. En el transcurso de este viaje fue cuando Paul Klee escribió: "El color y yo somos una sola cosa. Soy pintor".(Se ha pensado seriamente en la posibilidad de que esta excéntrica declaración fuera motivada por un exceso de exposición al sol africano, a pesar de las precauciones tomadas por el artista usando ese ridículo sombrero que luce en la foto de la izquierda)

Antes del viaje.

Macke conoció a Moilliet en 1909 en Berna, allí estuvo de paso durante el viaje de novios a París. En Septiembre de 1911 Klee coincidiría con Macke en casa de Moilliet, éste era un viejo amigo de Klee de sus tiempos en Berna. Macke había escrito ese año el artículo "Las máscaras" en el calendario Der Blaue Reiter (El jinete azul), movimiento impulsado por Wassily Kandinsky Franz Marc, y también expuso en la primera exposición del grupo en Munich. Pero a Macke no llegó a convencerle la intelectualidad del ruso y también se separó personal y artísticamente durante un tiempo de su amigo Franz Marc, a quien había conocido en 1910. Klee también trató a Kandinsky en Munich (al final de una monografía del ruso, en los datos biográficos del autor leemos en la entrada de 1908: "En septiembre se muda con Münter a un piso en la Ainmillerstrase en Múnich, cerca de Paul Klee"), y aunque Klee no formó parte oficial de El jinete azul sí participó en alguna de sus exposiciones.Tras su encuentro en casa de Moilliet, Macke y Klee enseguida congenian, en parte debido a su fascinación por la obra de Delaunay. En 1913 Klee tradujo el artículo Sobre la luz de Delaunay para la revista berlinesa Der Sturm. Según Susanna Partsch: "Los argumentos desarrollados por Delaunay en ese artículo los asimilaría Klee en lo sucesivo para apropiarse de ellos." Klee había visitado el estudio que tenía Delaunay en París en abril de 1913. Escribe Partsch en su monografía sobre Klee: "Por entonces, Delaunay se había desvinculado del cubismo, el color se había convertido para él en el "objeto" más importante del cuadro". Macke, por su lado, quedó impresionado por Delanuay en la exposición que pudo verse en Colonia en marzo de 1913, de la que escribe Anna Meseure: "El orfismo o simultaneidad de Delanuay era una evolución colorista del cubismo y el futurismo."
La idea del viaje parte de Paul Klee. En principio Moilliet invita a Klee a que haga la travesía en solitario pero éste le contesta: "Ir solo a Túnez no es lo que yo realmente quería. Debería ser un verdadero viaje de estudios, en el que uno estimula al otro". En la historia de la pintura han existido otras asociaciones de pintores, reunidos con el propósito de enriquecerse mutuamente. Tenemos los ejemplos de Gauguin y van Gogh en Arles y de Picasso y Bracque en Céret, y puede que, a la hora de diseñar el viaje, Klee pretendiera alcanzar logros similares a los que consiguieron los anteriormente citados -asumiendo el riesgo de perder la oreja, o, lo que es peor, de terminar pintando paisajes cubistas...

Itinerario.

Paul Klee y Louis Moilliet llegan a Marsella el 5 de abril de 1914.
August Macke ya los espera allí, procedente de Hilterfingen, ha venido por Thun y BernaParten a bordo del "Cartago" y llegan a Túnez el 7 de abril de 1914.
Pasan tres días en Túnez, pintando y dibujando, ¡protegidos por la policía! Klee y Moilliet se quedan en casa del Dr. Jäggi, el amigo de Moilliet, un personaje al que Klee describe como "más extraño que un pordiosero árabe". Macke se aloja en el Grand Hotel de France.
Después se trasladan a la finca del Dr. Jäggi en St. Germain.
Viajan en coche hasta Sidi-Bou-Said y Cartago.

En Imágenes de Túnez, Alfonso de la Serna relata la historia de Emile Erlanger, un banquero de Francfort que realizaría un préstamo en 1865 al gobierno tunecino, por entonces en bancarrota. El caprichoso rumbo de los acontecimientos histórico artísticos relacionan esta ciudad de Sidi Bou Said, donde terminará afincándose Erlanger, y que será ciudad de paso en el viaje de nuestros protagonistas, con las pinturas negras de Goya. Fue Erlanger quien adquiriera en 1874 la "Quinta del Sordo" a orillas del Manzanares y quien, con ayuda del pintor Martínez Cubells, las despegara de sus paredes para instalarlas en el Museo del Prado -ver Las pinturas negras de Goya en este blog.

El 14 de abril van en tren a Hammamet y de allí irán a Kairouan.
El 19 de abril Klee parte de Túnez hacia Nápoles. Moilliet y Macke aún permanecerán unos días en Túnez. El 22 de abril regresan pasando por Palermo y Roma, Macke llega a Bonn a principios de junio.
Mezquita de Kairuan

Documentos. La financiación. La producción. La influencia...

Disponemos de documentos de primera mano de este viaje. Paul Klee escribió un diario y Macke cartas a su esposa Elizabeth Gerhardt.
Klee escribe el día de su llegada: "El sol, de una fuerza siniestra. La claridad de los colores en el país, muy prometedora. Macke lo siente bien. Ambos sabemos que vamos a trabajar bien aquí."
Macke escribe a su esposa: "Estamos sentados aquí, en medio del paisaje africano, dibujando, Klee pinta a la acuarela. Hoy por la mañana di una vuelta por la ciudad y he trabajado. El paisaje africano es aún mucho más hermoso que la Provenza. Jamás me lo hubiera imaginado. A 200 pasos de nosotros hay un campamento de beduinos con tiendas negras, manadas de burros, camellos, etc (...) Ayer estuvimos en los diversos barrios del amor árabes. Las mujeres estaban sentadas o de pie bajo el sol. Un magnífico espectáculo. Con tanto color y claridad como un ventanal de iglesia."
De ambos textos extraemos las mismas conclusiones, son la luz y los vivos colores los que estimulan sus talantes creativos, además, uno se preocupa del otro, el otro del uno, Moilliet es una figura decorativa. Quizás buscaban lo mismo que los artistas de Die Brücke, Kirchner, Heckel y compañía en los estanques de Moritzburg, cerca de Dresde, que el propio Emil Nolde en Nueva Guinea, que -y este es el ejemplo por antonomasia de viajes intrépidos y exóticos en búsqueda de un nuevo arte- Gauguin en Tahití, y, más actualmente, que Barceló en Mali, es decir,  un "cambio de aires" (y de luces y colores). Nuestros pintores encuentran en Túnez y en esos ropajes de texturas chillonas, en esas vistas geométricas de las mezquitas, en esa luz resplandeciente, casi cegadora, un contexto perfecto para el desarrollo de sus creaciones. Reflexionamos sobre la posible emigración en busca de ideas de artistas meridionales hasta las feas urbes industriales renanas. Una vez allí  escribirían en sus diarios: "oh, qué grises, qué columna de humo más inquietante, qué edificios más altos y horribles, qué frescor...", ya lo sé, no convence.

 "Así como en Túnez suena el rumor de la vida, el bullicio de todos los afanes, y en Cartago gravita, solemne y sobrecogedor el peso de la historia, en Sidi Bu Said nos adormece el olvido, nos arrulla un susurro, casi inaudible, de paz, de dulzura, de amor. Sidi Bu Said es blanco, de una candidez deslumbrante. La cal o la pintura inmaculadas destaca el azul del cielo o de la mar. Y las puertas, ventanas, celosías, aleros, balcones están pintados de azul para armonizarlos con el fondo del paisaje. ¡Blanco y azul en el Mediterráneo!"

En el estilo de Kairouan. Klee (tras el viaje)
En St. Germain escribe Klee: "La tarde es indescriptible, por si fuera poco, la luna llena acaba de salir. Louis trata de persuadirme de que lo pinte." Leemos en el diario de Klee relativo a Kairouan: "Louis ve exquisitos manjares colorísticos, y me pide que los pinte, porque, según él, eso lo sé reproducir con gran exactitud". Como vemos Moilliet no es sólo el organizador y promotor del viaje sino que también obliga a Klee a trabajar en el nuevo entorno.

El dinero para el viaje lo consiguió Klee rgacias a Moilliet, mediante el cual vendió un gran número de cuadros a un farmacéutico de Berna -creo que es la aportación más relevante que haya hecho nunca un farmacéutico al mundo del arte. Macke, por su lado, recibió la ayuda del tío de su mujer, su habitual mecenas, Bernhard Koehler. A éste le escribiría a la vuelta de Túnez: "Nuestro viaje ha sido delicioso. Te aconsejo vivamente que tú hagas lo mismo. Es interesantísimo. He trabajado mucho, ahora tengo que ver cómo lo elaboro todo. De momento me va mal es ese sentido. Me siento como un toro que salta a la arena desde el oscuro toril, picado por delante y por detrás por hombrecitos de color."
Kairouan III. Macke
Los temas son recurrentes y en algún caso, como el de la vista de Kairouan, guardamos un mismo paisaje visto bajo el prisma de cada uno de ellos. Así tenemos, Kairouan III de Macke (26,6x20,7 cm, en Múnster); Kairouan de Moilliet (22,6x28,6, en el Ludwig de Colonia); y Vista de Kairouan (8,2x21 cm, en la galería Stangl de Munich) de Paul Klee.
 

Poco sabemos de Moilliet. Si intentamos acceder a su obra en las típicas referencias de la Historia del Arte no daremos con su nombre. Ni Gombrich ni Hughes, por ejemplo, lo mencionan. Lo de Gombrich no es una sorpresa, el tratamiento que dedica a El puente es meramente anecdótico, y sólo se ocupa someramente de Emil Nolde. Es en el catálogo del Kunstmuseum de Berna donde encuentro algunas reproducciones de sus cuadros. Están In Varieté, de 1913, un óleo de 100x100 cm, la acuarela Strassenbild, de 1914, y Die Seiltänzer, de 1915, donde se puede observar el influjo de la experiencia tunecina en cuanto al color -no en cuanto al motivo, de nuevo circense. En el Kunstmuseum de Berna se conserva la mayor colección pública de Moilliet -en particular gracias a la herencia Max Oederlin y a la donación de la colección de pintura de Emil Bretschger. También Macke ha encontrado en la colección del museo una notable representación, de forma lógica, ya que el viaje a Túnez guarda una estrecha relación con la ciudad de Berna. Encontramos una pequeña referencia en El impacto de lo nuevo de Robert Hughes -aunque muy veladamente- al influjo de este viaje en el arte de Klee: "Su código para designar culquier objeto, desde las nervaduras de una hoja hasta el diseño cuadriculado de las acequias tunecinas, no hace el menor intento de ser una descripción sensorial, sino que declara ser una imagen puramente mental, un jeroglífico existente en el espacio emplemático".


Kairouan. Moilliet
 
Macke escribe desde St. Germain a su esposa Eli: "Estamos tumbados al sol, comemos espárragos, etc. No hay más que darse la vuelta y ya aparecen miles de motivos; hoy hice ya cincuenta bocetos, ayer veinticinco. Va la cosa como el diablo, y yo tengo unas ganas de trabajar como nunca me había ocurrido." El efecto inspirador de las localizaciones provocarán una enorme cantidad de bocetos, acuarelas y motivos para futuras obras tanto de Macke como de Klee. En Túnez Macke pintó acuarelas como Patio interior de casa de Saint germain, una obra que se encuentra en el Kunsthistorisches de Bonn (un museo que tuve la ocasión de visitar este verano y en el que hay varias salas dedicadas solo a Macke, y es que Macke es una institución en la ciudad, existiendo incluso una casa museo en la Bornheimer strasse, la August Macke Haus); y Paisaje cerca de Hammamet, en Münster.

En general, en las obras producidas en Túnez, Susanne Partsch aprecia mayor abstracción en Klee, colores fuertes y brillantes en Macke y superficies más amplias en Moilliet. Esta autora de la monografía sobre Klee publicada por Taschen se pregunta si fueron los paisajes y las arquitecturas tunecinas, las luces y colores brillantes meridionales los que transformaron a Klee o en realidad fue la proximidad de Macke lo que influyó de forma notable al Klee posterior.

"Desde lo alto del alminar se ve toda la ciudad y la inmensa estepa que le rodea. El aire seco y templado, movido levemente por la brisa de la altura da una transparencia de cristal al paisaje. La muralla, casi toda limpia, y exenta, confiere una precisión geométrica al contorno urbano, afirmando así su contorno original de fundación voluntariosa y concreta".

Ante las puertas de Kairouan. Klee

De las acuarelas tunecinas de Klee resalta Partsch el empleo de colores transparentes que crean superficies que se superponen, y paisajes y construcciones que emergen de una red de figuras geométricas, pero que parten de la observación directa del objeto. Para ella "sólo despues de dar este paso estuvo Klee en condiciones de librarse del objeto y de abstraerse más decididamente." Una vez en Berna pinta En el estilo de Kairouan (12,3x19,5 de la Fundación Paul Klee de Berna), donde "uno se imagina una ciudad dentro de un paisaje, quizás vista desde arriba. Ambos cuadros, -se refiere a una de las últimas obras tunecinas Ante las puertas de Kairouan-, "tienen en común el modo de abstracción, aunque no el grado". En la acuarela de Kairouan la ciudad va difuminándose en partituras de grises y ocres hasta devenir en la geometría colorista de En el estilo de Kairouan, pintado ya en Suiza, donde ya no se adivinan ni el minarete de la mezquita ni las figuritas de los camellos de la acuarela .

"Vamos bajando la colina. Propongo que nos acerquemos al borde del mar en Salambó, por donde acaso vague la sombra de Flaubert pensando capítulos para su libro célebre. Frente a nosotros se abre  el golfo de Túnez, espléndido, azul, desplegado entre el Cabo Bon y Ras el Tarf. Sobre el corazón pesan quizás tantos recuerdos, tantas imágenes revividas en nuestra peregrinación que hay en él como un poso de tristeza, un dolor del pasado; y la belleza del mar, al fondo, no hace más que convertir en punzante el sentimiento de nostalgia".

Café turco I. Macke.

Macke pintó en Túnez 38 acuarelas y realizó más de cien dibujos así como numerosas fotografías: "Creo que llevo a casa una colección increíble de material, que elaboraré cuando vuelva a Bonn". Sin embargo para Meseure, el viaje a Túnez no supuso para Macke un cambio estilístico importante, ahondaría quizá en temas como la ocupación espacial del lienzo, la pérdida de la perspectiva en favor de la bidimensionalidad, el uso de superficies de color bien delimitadas,..., pero sí afectaría de forma importante en la expresión del color. Después del viaje pintó lienzos como las dos versiones de Café turco (uno en Bonn, y donde la transparencia de las acuarelas son sustituidas por la pastosidad del óleo, y el color intenso amarillo despide una brillantez y luminosidad extraordinarias), Paisaje con vacas y camello, en Zurich, y Bisutero turco, en Düren..

Epílogo.

Después del viaje a Túnez Paul Klee realizó otro viaje, esta vez a Egipto, aunque ni las sensaciones ni los resultados fueron de la misma intensidad que en Túnez. Estuvo en la guerra, como soldado del ejército alemán, si bien no entró en combate gracias a una política -¡tardía!- en la que se intentaba proteger a los artistas. Luego fue profesor en la escuela de la Bauhaus y en la Academia de Dusseldorf. Cuando llegaron los nazis al poder su obra fue calificada de "arte degenerado". Volvió a Berna donde expuso una retrospectiva en la Kunsthalle -¡ah, qué entrañables recuerdos en la Kunsthalle de Berna! por unos altavoces se escucha la emisión de la final del mundial de 1954 entre Alemania y Hungría,en las paredes de la sala unos cuadros del renacimiento y otras "insolitudes"...- y murió a causa de una esclerodermia en 1940. Desgraciadamente, la política anteriormente mencionada no alcanzó a August Macke quien cayó en combate el 26 de septiembre de 1914 en un pueblo de la Champaña francesa, por lo que su carrera no fue mucho más allá del viaje a Túnez. Su amigo, Franz Marc, escribiría una sentida necrológica ante la noticia de la muerte del "joven Macke" (27 años) en la que apuntaba: "Con su muerte se trunca uno de los más bellos y audaces virajes de nuestra evolución artística; ninguno de nosotros está en condiciones de darle continuidad. (...) Nosotros los pintores sabemos bien que al apagarse sus armonías, al color del arte alemán le faltarán varias notas, y que ese arte tendrá ahora un sonido más seco y paagado". El propio Marc moriría en 1916 también en acto de guerra. La pintura alemana ya no recuperaría el color después de la guerra. Louis Moilliet, que ya había estado en Túnez en 1908, tuvo una vida turbulenta, pasando por varias residencias, coincidió con Herman Hesse en Ticino, entre 1919 y 1921 pasa tiempo en Marruecos, Argelia y Túnez de nuevo, pintó vidrieras en Berna, Winterthur y Lucerna. Murió en 1962, a la edad de 82 años.

Reflexiones.

Para finalizar me gustaría hacer dos reflexiones. Una es acerca de la sensación que me invade al no haber sabido transmitir la relevancia de este viaje en la historia de la pintura, sospecho que ni siquiera en la obra de los afectados -he llegado a un punto en el que cualquier trabajo intelectual me resulta imposible. Otra es sobre la consideración de "medio a través del cual" de este viaje, cuando en realidad la producción realizada in situ fue ya de por sí admirable.

Nota: los textos en negrita y cursiva pertenecen Imágenes de Túnez (Madrid, 1990), de  Alfonso de la Serna, y pertenecen a los capítulos Sisi Bu Said, Kairouan y Cartago.

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