miércoles, agosto 05, 2009

Historias de Milano (VIII): Netsuke (Museo Poldi-Pezzoli).



El penúltimo día de mi estancia en Milán era domingo, por lo que era mi última oportunidad para ver los museos y exposiciones pendientes. Como en casi todas las ciudades europeas (salvo en París que cierran los martes) los lunes cierran los museos, así que allí estaba yo dudando en si ir a la maravillosa ciudad medieval-renacentista de Bérgamo o quedarme en Milán y ver las cosas que tenía en mi agenda, un par de museos y una segunda visita a la galería de Arte Moderno. Al final me decidí por lo más seguro, pues aunque en Bérgamo también hay dos museos excelentes la incertidumbre del viaje en tren y de la situación que allí me encontraría me hicieron inclinarme por la primera opción. Según dicen los rusos hay que dejar algo sin ver para tener una excusa por la que volver a la ciudad, y ese algo bien podría ser Bérgamo, y los Lagos, y Pavía, y Cremona... Así que me dirigí a la via Manzoni bajándome en la estación de metro del Duomo para llegar al Museo Poldi-Pezzoli. Según la guía "En 1879 Gian Giaccomo Poldi-Pezzoli donó a la ciudad una de las colecciones privadas de arte más importante de Italia. Las obras maestras datan del siglo XV e incluyen trabajos de Piero della Francesca, Bellini, Botticelli, Pollaiolo y Mantegna. En una sala diseñada por Pomodoro en 2000 se muestra una gran colección de armas y armaduras." Y en verdad os digo que esta sala repleta de cascos, armaduras, lanzas, espadas, etc... es impresionante por su disposición y por su contenido. Por unos momentos uno parece estar frente al aviatuallamiento de los cuadros de la batalla de San Romano de Paolo Ucello. Después de fantasear un poco con grandes y épicas 
batallas interterritoriales del Renacimiento italiano llegamos a una excelente muestra de arte oriental. Se trata de la colección Lanfranchi de Netsuke japoneses, Sculpture en palmo di mano, y titulada Cuando en Japón no había botones. Y es que los Netsuke son piezas que sirven para abrochar o sujetar prendas de vestir, de forma que cada netsuke puede llegar a ser una obra de arte en miniatura, una escultura enana pero tremendamente expresiva en la mayoría de los casos. La exposición comienza con el apartado Foreigners (Extranjeros). En 1639 el shogunato Tokugana decidió el aislamiento del país del resto del mundo. En el período EDO (1615-1868) la gente extranjera era conocida por los japoneses como ijin ("gente diferente"), otros términos con connotaciones discriminatorias son Ashinaga (piernas largas) y Tenaga (brazos largos) y eran destinados a los extranjeros. Entre los motivos de estas piezas tenemos a Criaturas fantásticas y animales del zodíaco. Algunos de los mejores Netsuke están inspirados por leyendas, historia, literatura y cuentos folklóricos chinos, como Mujer pescadora y pulpo (del s.XVIII, y cedida por el Stoccarda Linden Museum), Sennin con un mono, Cane (firmado como Masanao, s.XIX), o mujer pescadora del XIX. Otros temas son Paisajes, Fauna y Flora, objetos, y Taoísmo, con la representación de taoístas inmortales o Sennin. Como curiosidad la primera pieza de la exposición es una piedad cristiana Pietá (¿Japón?) del siglo XVII. Tras ver esta maravilla de colección (Raccolta) subí las escalera para ver la colección de pinturas del museo. Destacaría como siempre a Foppa y su Madonna con il bambino, la Escuela Cremonesa con los alumnos de Leonardo: Andrea Solario (Santa Caterina d´Alessandria), Andrea di Sesto, y Boltrafio, y también Los Posalizio mistico di Santa caterina de Luini. Apunté para que no se me olvidara Madonna che allata il bambino e due angeli de Bernardino Lanino. Vemos el famoso Lutero de Cranach y su esposa Katharina con Born. Excepcionales son la Madonna con il bambino de Mantegna en el que el niño aparece con los ojos cerrados y la boca abierta (y cuya predicción picassiana es algo más que evidente -foto-), y el Compianto sul Cristo morto de Botticelli (reclamo primordial de la pinacoteca) así como la Madonna del libro. También Tersicore de Cosme Tura -foto- y Ritratto de donna de Pollaiolo llamaron mi atención en el salón dorado. Seguimos avanzando y vemos la Adorazione del bambino de Fra Bartolomeo della Porta, la Sacra Familia con S. giovanni Battista de Moretto da Brescia y otra obra del gran Pinturicchio, en esta ocasión una no menos impactante Madonna con il bambino e il piccolo San Giovanni Battista. Una sala dedicada por completo a fra Galgario, con claro acento rococó, como el Ritratto di Giovanne detto l´allegrezza. En la sala de dibujos vemos obras de Appiani, Doré, Hayez y Sabatelli. Por último destacar de Bernardo Strozzi su Madonna con il bambino e San Giovanni con una inclinación de la Virgen muy peculiar y original, de Luca Giordano un San Antonio Abate que recuerda a El Greco, y sobre todo la maravillosa Madonna con il bambino e due angeli de Il Perugino, el cuadro más bonito del museo. Una figura toscana de 1280 que representa la Madonna con il bambino cerró el recorrido por las salas de este magnífico museo no muy frecuentado por los turistas y que se puede visitar por tanto con total tranquilidad aún siendo domingo.

Aqui os dejo la web del museo donde hay videos y fotografías de las pinturas: http://www.museopoldipezzoli.it/PP_italiano/

2 comentarios:

ESPASUA dijo...

Increíble la Madonna, que fuerza.... JP

k dijo...

ya ves,amigo jp,Mantegna es mucho Mantegna, te recuerdo que en la Pinacoteca de Brera también pude ver el Cristo yacente, absolutamente impresionante, saludos